El paseo · 9 de octubre de 2026 · 5 min

El metro pide bozal y cincuenta centímetros de correa

Llevar al perro en metro: bozal, correa de 50 cm, último coche y horas punta cerradas. Y qué condiciones desaparecen cuando el perro va en transportín.

En corto

Bozal y una correa de cincuenta centímetros como máximo, desde la entrada de la estación hasta la calle. Un perro por viajero, en el último coche, sin ocupar asiento y sin escaleras mecánicas. Dentro de un transportín cerrado no se aplica ninguna de esas condiciones: ese es el único régimen que un perro pequeño puede elegir.

La norma del metro no habla de perros. Habla de un objeto y de dos medidas, y las dos son más cortas que lo que se saca a la calle cada mañana. Eso no se resuelve en el andén.

Se puede llevar al perro en metro

Sí, con condiciones escritas.

En Madrid las fija el Reglamento de Viajeros del Ferrocarril Metropolitano, artículo 2 ter. El perro tiene que estar identificado electrónicamente. Solo se admite «un perro por viajero». Y debe ir «provisto de bozal» y sujeto con una correa «de una longitud que no supere los 50 centímetros», desde el acceso a la estación hasta la salida a la calle. Viaja en el último coche, no ocupa asiento y no puede usar «escaleras mecánicas o pasillos rodantes»: queda el ascensor.

En Barcelona el reparto es el mismo con otras palabras. TMB pide chip y registro censal municipal, un perro por persona, bozal y correa «no extensible» a una distancia «inferior a 50 cm». Tampoco ocupa asiento ni escalera mecánica.

Las dos redes coinciden en el número. Difieren en una palabra: Madrid admite la correa «extensible o no» mientras no pase de 50 cm, y Barcelona la quiere no extensible.

Qué cambia si el perro va en un transportín

Todo. Y es el párrafo que casi nadie lee.

Las dos normas tienen un apartado aparte para el animal que viaja dentro de un recipiente cerrado. Madrid lo admite en «receptáculos idóneos, de los que no puedan escapar»; TMB, «con transportín debidamente preparados», y también en autobús, donde el perro a pie no entra.

Ese apartado no menciona bozal. Ni correa. Ni último coche. Ni hora.

A pieEn transportín
BozalObligatorioNo se menciona
CorreaMáximo 50 cmNo se menciona
Horario laborableCerrado en hora puntaSin límite
Dónde vaÚltimo coche, sin asientoEn el regazo o en el suelo
Escalera mecánicaProhibidaLa usa quien lo lleva
Autobús urbano de BarcelonaNoSí
Medida máxima—Ninguna publicada

Un perro de treinta kilos tiene un régimen. Uno de cinco tiene dos y elige. La diferencia no la pone el carácter. La pone el tamaño.

Por qué cincuenta centímetros no es una correa corta

Es otra correa.

En acera la longitud útil son 1,2 a 2 metros. Cincuenta centímetros es la cuarta parte, y se miden de la mano al perro, no al enganche: se la come todo lo que haya en medio, el puño cerrado, el lazo de la empuñadura y la tira que sobra junto a la anilla.

En un perro de cinco kilos el reparto es peor. La mano va a un metro del suelo y el cuello a veinte centímetros, así que la correa no trabaja hacia delante: trabaja en vertical. En un vagón lleno el perro camina pegado al pie y la tira cruza la rodilla de otro.

Dos consecuencias de objeto:

  • La anilla cuenta. Una anilla que cuelga bajo la garganta suma su recorrido a los cincuenta centímetros. Una cosida sobre la nuca lo quita.
  • El sobrante no se lleva en el puño. Una correa de paseo recogida a mano no es una de cincuenta centímetros: es una de dos metros sujeta a medias, y la primera frenada la devuelve entera.

El bozal y el collar comparten cuello

Van los dos puestos a la vez, en veinte centímetros de perímetro.

El bozal cierra por detrás de las orejas. El collar, más abajo, sobre la garganta. Entre las dos tiras queda una franja de pelo de dos o tres dedos, y es la que se marca: en taller el brillo del roce aparece ahí antes que en el resto de la pieza.

El orden es lo único que se decide. El bozal se pone en el portal y se quita en la calle; el collar no se toca en todo el trayecto. Lo que cuelga de la anilla queda entre las dos piezas, que es donde suena.

Dentro de un transportín el reparto cambia y ya está escrito: lo que marca no es la tira, sino lo que sobresale de ella.

Qué no dice la norma

Dos silencios, y los dos cuentan.

Los horarios se mueven. El reglamento de Madrid no los contiene: los delega en una resolución del Consorcio, publicada aparte. La Comunidad de Madrid ha comunicado tres tramos cerrados los laborables —de 7:30 a 9:30, de 14:00 a 16:00 y de 18:00 a 20:00— y acceso libre fines de semana, festivos, julio y agosto. TMB abre de 5:00 a 7:00, de 9:00 a 17:00 y a partir de las 19:30 los laborables del 11 de septiembre al 24 de junio. Es el dato que se comprueba antes de salir, porque cambia sin tocar el reglamento.

No hay cota de transportín. Ninguna de las dos redes publica medida ni peso. El tren de largo recorrido y el avión sí, y esos números ya están en este diario.

El resto del pilar, en el paseo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede llevar al perro en el metro?

Sí. Con chip, bozal y correa de cincuenta centímetros como máximo, uno por viajero, en el último coche y sin ocupar asiento. Los laborables hay franjas de hora punta en las que no entra. Dentro de un transportín cerrado viaja sin esas condiciones.

¿Hace falta bozal para llevar al perro en metro?

Sí, si va a pie. El reglamento de Madrid lo exige desde el acceso a la estación hasta la salida a la calle, y TMB pide lo mismo. El apartado del recipiente cerrado no lo menciona.

¿Vale una correa extensible recogida a cincuenta centímetros?

En Madrid la norma admite la correa «extensible o no» mientras no pase de cincuenta centímetros. TMB la exige «no extensible». Dos redacciones para el mismo número: se lee la de la red en la que se viaja.

¿Puede ir un perro pequeño en metro en hora punta?

A pie, no: las franjas cerradas no distinguen por tamaño. En transportín, sí, porque ese apartado no fija horario. Es la razón por la que un perro de cinco kilos tiene dos regímenes y uno de treinta tiene uno.

¿Se puede llevar al perro en autobús urbano?

Depende del operador. En Barcelona TMB lo admite solo dentro de un transportín preparado; a pie no entra. El metro es la red donde el perro viaja sin recipiente.

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