El regalo · 2 de octubre de 2026 · 5 min

Regalar un collar sin saber la talla

Regalar un collar sin saber la talla: qué banda apostar, por qué conviene que falte antes que sobre, qué se lee en una foto y qué objeto no tiene talla.

En corto

Apuesta por la talla pequeña. Un collar que se queda corto admite un agujero más hacia la punta; uno que sobra no admite nada, porque delante del primer agujero está el doblez de la hebilla. Una talla cubre siete u ocho centímetros, así que lo que se arregla es un agujero, no una banda.

Quien regala no puede medir. Y preguntar la medida deja la sorpresa a medias.

Así que se decide con menos datos de los que hacen falta. Lo que sí se puede saber es cuánto margen hay y hacia qué lado se falla mejor.

Qué talla de collar pedir si no sé la medida

No se elige un número. Se elige una banda.

Las bandas son anchas: siete u ocho centímetros cada una, que es el recorrido entre el primer agujero y el último. XS va de 20 a 28 centímetros de cuello; S, de 28 a 35; M, de 35 a 43. Un perro que cae en el centro de su banda cierra por un agujero intermedio y sobra margen. Uno que cae en un borde depende del agujero exacto.

Eso cambia la pregunta. No es cuánto mide, es si está en el centro de su banda o en el filo. Y eso se estima por tamaño mejor que una cifra. Cómo se toma el número exacto, si al final decides preguntar.

Si la talla sale…Qué pasa al ponerloQué se puede hacer después
Una banda cortaCierra por el último agujero y los dedos no entran por debajoUn agujero más hacia la punta, si queda tira para la trabilla
Una banda largaCierra por el primer agujero y sigue flojoNada. Delante del primer agujero está el doblez remachado
La banda buena, perro en el bordeCierra por un extremo del recorridoNada que arreglar. Se queda sin margen para el invierno

¿Mejor que sobre o que falte?

Que falte. Al revés de lo que dice el instinto.

La talla de un collar se mide de la barra de la hebilla a cada agujero. El primero da el mínimo y el último el máximo. Y los dos extremos no tienen el mismo vecino: después del último agujero queda tira —la que pasa por la trabilla cuando el collar está puesto—, y antes del primero está el doblez remachado sobre la hebilla, donde no se puede abrir nada.

De ahí sale la asimetría. Un collar que se queda corto gana un agujero hacia la punta en el taller, y con él un paso. Uno que sobra no tiene a dónde ir: el hierro de la hebilla ocupa el sitio donde haría falta el agujero nuevo.

El límite del arreglo es la propia tira. Pasado un punto, lo que queda después del agujero nuevo ya no se sostiene en la trabilla, y un agujero demasiado cerca del canto rompe por ahí. Es un paso, no una talla.

Así que entre dos bandas, la corta. La cobertura clásica —«mejor que le quede grande»— solo funciona en un perro que va a crecer dentro de esa banda, y ahí dura unos meses.

Qué se ve en una foto del perro

Si la persona publica fotos, el collar que el perro ya lleva es el dato. Tres cosas se leen sin preguntar.

Por dónde cierra la hebilla. Si la lengüeta entra en uno de los últimos agujeros, ese perro está en la parte alta de su banda. Si entra en uno de los primeros, está en la baja.

Cuánta tira cuelga. Un sobrante largo pasado la trabilla dice que el collar le viene grande al perro. Un sobrante que apenas asoma dice lo contrario.

El manto. Con el manto largo se ve el pelo, no el cuello. El número que hay debajo es menor que el que parece: de ahí salen las tallas de más.

Si no hay collar en ninguna foto, queda la silueta: un cuello más estrecho que el ancho de la cabeza deja salir el collar por las orejas, y eso manda más que la talla.

Cómo preguntar la talla sin que se note

Hay tres salidas y ninguna es perfecta.

Preguntar a quien también saca al perro. El dato existe en otra cabeza y no en la de quien va a recibir el objeto.

Pedir una foto, sin más. Nadie sospecha de eso, y en la foto están las tres señales de arriba.

Aceptar la apuesta. Con la banda elegida por tamaño y el cambio resuelto en la compra es una apuesta razonable: el nombre de la raza no da una cifra, pero el tamaño sí da una banda.

Qué no hacer cuando no se sabe la talla

No marcar la tira con el nombre. Una pieza marcada no se puede cambiar por otra talla. Si la medida es una incógnita, el nombre va en la chapa, que es metal, se rehace por poco y no depende de ningún número.

No comprar por peso. Dos perros del mismo peso llevan tallas distintas, porque el peso no está en el cuello.

No esconder el cambio. Lo que hace posible todo lo anterior es que el collar se pueda cambiar sin una conversación incómoda. Se comprueba antes de pagar. El resto de lo que acierta y lo que falla en un regalo así, en el regalo.

Preguntas frecuentes

¿Qué talla de collar regalo si no sé la medida del perro?

La que corresponde al tamaño del perro, y entre dos bandas la corta. Las bandas cubren siete u ocho centímetros cada una: XS de 20 a 28 cm de cuello, S de 28 a 35 y M de 35 a 43. Acertar la banda basta; el número exacto no hace falta.

¿Es mejor que el collar quede grande o pequeño?

Pequeño. A un collar que se queda corto se le puede abrir un agujero más hacia la punta, donde queda tira. A uno que sobra no, porque antes del primer agujero está el doblez remachado sobre la hebilla.

¿Se le puede hacer un agujero más a un collar de piel?

Sí, uno. El taller lo abre alineado con el resto del recorrido, y el límite es la tira que queda después: si no llega a sostenerse en la trabilla, o si el agujero cae demasiado cerca del canto, ese collar no da más de sí.

¿Cómo sé la talla de un perro por una foto?

Por el collar que ya lleva. Si la hebilla cierra en los últimos agujeros, el perro está en la parte alta de su banda; si cierra en los primeros, en la baja. Un sobrante largo colgando de la trabilla indica que el collar le viene grande.

¿Qué regalo si no quiero arriesgarme con la talla?

Una chapa de identificación. No tiene talla, vale para cualquier perro, solo hace falta el nombre, y se rehace por poco dinero si algo sale mal.

Fuentes

  • Bandas de talla, recorrido de agujeros y práctica de añadir un agujero, de la tabla y del taller sobre producción propia de collares de piel, PETIT GOS

Quién escribe

Escrito en el taller. Trabajamos la piel a diario: lo que publicamos sale de cortar, coser y ver cómo envejece el material. Escríbenos si algo no cuadra con tu experiencia.

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